En una gran empresa hay un departamento de HR que diseña el proceso, un responsable legal que revisa la documentación, un manager entrenado en este tipo de conversaciones. En una PYME eres tú. Tú solo, o tú con muy poco apoyo, gestionando algo para lo que nadie te ha preparado.
Lo que nadie te cuenta sobre esta conversación
La conversación en la que comunicas a alguien que ya no va a seguir en tu empresa es una de las más difíciles que existen en el ámbito profesional. Y lo es especialmente en una PYME, donde la relación con la persona suele ser cercana y donde tú mismo puedes haber tenido que tomar una decisión que no querías tomar.
Lo que nadie te cuenta es que no hay una forma perfecta de tenerla. Hay formas mejores y formas peores, pero ninguna que no duela. Y eso está bien saberlo antes de entrar.
Antes de la conversación: lo que no puedes improvisar
Hay tres cosas que tienen que estar claras antes de sentarte con la persona.
La primera es el mensaje. Qué vas a decir exactamente, con qué palabras, en qué orden. No para que suene ensayado, sino para no improvisar en el momento más delicado.
La segunda es el contexto que vas a compartir. La persona va a querer entender por qué. Tienes que tener preparada una respuesta honesta que dé contexto real sin entrar en detalles que no corresponde compartir.
La tercera es qué va a pasar después. Qué se le ofrece a la persona más allá de la liquidación, cuándo y cómo se va a comunicar al equipo, cuál es el proceso de los próximos días.
Durante la conversación: lo que más importa
Sé directo desde el principio. Alargar la entrada con charla intrascendente o con rodeos no ayuda a nadie. La persona ya intuye que algo pasa.
Sé honesto sobre el motivo sin cargar las tintas sobre la persona ni sobre la empresa. La mayoría de las desvinculaciones tienen causas que tienen que ver con el negocio, con el contexto, con decisiones estratégicas.
Y sobre todo, escucha. Después de dar la noticia, la reacción puede ser muy variada. No hay que intentar llenar ese espacio rápidamente. A veces lo más importante es estar presente y dejar que la persona procese.
Después de la conversación: lo que más se olvida
El equipo que se queda va a notar lo ocurrido antes de que digas nada. Cuanto antes comuniques algo, aunque sea breve y sin todos los detalles, menos espacio hay para el rumor.
Y la forma en que acompañas a la persona que se va en los días siguientes es la señal más clara que puedes dar sobre quién eres como empresa. En empresas pequeñas, donde la relación es personal y los equipos son cercanos, ese acompañamiento tiene un peso simbólico enorme. El equipo lo ve. Y lo recuerda.
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